La actitud de un profesionalMuchas veces encuentro en mis conversaciones con profesionales, que lo que ocurre en su empresa es por tal o cual cosa. Que esto que se ha impuesto está perjudicando aquello que yo hago y así un gran número de “PEROS”.

Desde luego, en todos estos hechos diría que tienen razón, todo podría ser mejor si algunas estrategias se plantearan mejor. Si las estructuras evolucionaran desde la rigidez hacia la flexibilidad.

En fin, el trabajador podría encontrarse frustrado frente a “cosas que le afectan, pero ya no dependen de él directamente”

Las relaciones en la empresa, se asemejan a las de una familia, hay cosas nuestras, cosas heredadas, y cosas circunstanciales que nos afectan a ambos.

Conviene recordar, que nuestra tendencia natural va a ser encontrar esas fisuras (ya sea en compañeros, equipo directivo, cultura etc), y es un muy buen primer paso siempre que se acompañe con la actitud de que ese descubrimiento sirva para futuras acciones proactivas, y por supuesto con la coherente auto observación de las propias fisuras (que “siempre” las hay).

Una vez detectadas estas fisuras sugiero trascenderlas, en busca de Los mejores recursos, dones o habilidades que creo que hay en todos los recién mencionados (incluido uno mismo) para abordar la fascinante aventura de “evolucionar con esas fisuras”. Si, has leído bien. No es un error de escritura. “Evolucionar con esas fisuras”.

La mayoría de las veces, queremos cambiar o mejorar cosas demasiado rígidas. Nos falta creatividad, para llegar a nuevos puertos o mejores objetivos por otros caminos.

¿Qué pasaría si aún contando con una estrategia rígida, un equipo intenta generar y crear nuevos caminos?

En primer lugar, que dejas de ser una víctima de las circunstancias, y empiezas a INVENTAR alternativas.

En segundo lugar, no dejas en manos de las circunstancias ni de los directivos tu desarrollo profesional. “Eres el responsable de tu propio desarrollo”, estés en la compañía que estés. Y si las condiciones internas no te acompañan mucho, siempre habrá algo que puedas hacer para crecer (y en consecuencia, para el crecimiento de la empresa).

 

La persona que se pregunta qué puedo hacer yo ante este desafío, no sólo se hace responsable de sus decisiones y sus circunstancias. Y esto no va de positivismo, va de coherencia. Hay demasiada gente escudándose en el “tengo qué”, sin saber que eso te vuelve cómodo, conformista, un lastre. Y esa actitud al final pasa factura (a ti, a la empresa, a la sociedad).

Se necesitan personas maduras, responsables de su destino que sobre todo quieran seguir creciendo y aportando, incluso en condiciones inflexibles o injustas.

 

¿Por qué? Porque es tu vida la que se va moldeando mientras tú estás en un puesto de trabajo, porque si decides una actitud conformista, esto está condicionando tu vida y mucho más: tu desarrollo profesional y tus futuras posibilidades.

Se requieren personas comprometidas, que encuentren alguna habilidad o actitud a desarrollar en los momentos buenos, y en los difíciles también.

Así se va subiendo de nivel en el ciclo de crecimiento emocional, y eso, es decisión de cada persona.

Continúa en siguiente post, “Ciclo de crecimiento emocional en la empresa”.

2 comentarios
  1. Cristina
    Cristina Dice:

    Me encanta!! Se nota que te ha salido del tirón! Elegir en vez de tener que 🙂 Me gusta mucho: “no va de positivismo va de coherencia”. El positivismo me suena a risa forzada y la coherencia a tomo lo que la vida me da y actúo en consecuencia.

    Responder

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