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Cuando llegue el momento…

Estamos viviendo un momento único donde la sobre- información está servida cada día. Donde se experimenta una *bulimia espiritual (*Fidel Delgado, 03/08 Jornadas Conciencia con ciencia).

Pero como la vida es muy sabia, de vez en cuando nos envía uno de esos momentos huracanados donde te ves despojados de cualquier idea o estructura que te había dado sensación de seguridad en el pasado. Algunos de esos momentos son tan abrumadores, que no hay cabida para teorías, herramientas, consejos. Entonces surge la pregunta: ¿sirve para algo todo aquello que hemos aprendido antes?

Claro que si, “se aprende a nadar cuando el mar está en calma, no durante la tormenta”. Las herramientas, teorías, creencias son un gran medio para acceder a nuestros recursos.

Herramienta: ejercicio, técnica o método externo que nos ayuda a experimentar algo.

Recurso: Fuente de sabiduría interna, desarrollado a partir de experiencias, traumas, vivencias.

Las herramientas nos ayudan a “crear caminos hacia nosotros mismos”, hacia nuestros recursos. 

Cuando llegue ese momento…

1º Abraza la crisis, acéptala y a sus síntomas. Y permite que te deje el mensaje que tiene para ti.

2º No deduzcas, deja que se te revele. La mente suele acudir a antiguas “teorías” que pocas veces tienen algo que ver con lo que está ocurriendo.

3º Quizás el paso más crítico sea “rendirte” al caos, sin intentar entender qué está ocurriendo.

4º hazle un lugar a la tristeza, la confusión, el miedo. “Eso también eres tú.”

5º Tu cuerpo necesitará un extra de energía mientras dura, es recomendable evitar fugas de energía en cosas innecesarias y tener en reserva para tu auto- regulación.

6º Uno de los principales recursos, a los que es importante acceder es la CONFIANZA, en nosotros, en nuestro organismo y su manera de regularse y en la vida. Eso te ayudará a dejar fluir lo que está ocurriendo sin bloquearlo, apresurarlo o intentar analizarlo. Dejar fluir es “ver como acontece”.

7º Nada es permanente, todo se transforma. Atreverse a experimentar en que se transforman esas emociones tan poco aceptadas es toda una declaración de confianza.

La vida es cíclica, tiene verano e invierno, día y noche. Pretender estar todo el tiempo en primavera es simplemente una fantasía.

Los ciclos están fuera de nuestro control e influencia, lo único que depende de nosotros es desde dónde y cómo vamos a vivir cada una de esas etapas.

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