ÉxitoDecir No es una situación que no siempre sabemos llevar a cabo, de forma que obtengamos resultados positivos. El mayor obstáculo a decir No, no son los demás sino nosotros mismos, con nuestra tendencia a reaccionar, es decir, a proceder con una intensa emoción pero sin un propósito claro.

Cuenta una antigua historia japonesa sobre un samurai y un pescador. Un día se presentó el samurai a cobrarle una deuda al pescador. “Lo lamento- dijo el pescador- este año ha sido muy malo y siento decir que no tengo el dinero para pagarle”. Cediendo a la ira el samurai desenvainó su espada y se dispuso a matar al pescador en el acto. Pensando rápidamente, el pescador tuvo la temeridad de decir: “He estado estudiando artes marciales y mi maestro enseña que jamás debemos atacar movidos por la ira”.

El samurai se quedó mirándolo durante un minuto y después bajó lentamente su espada. “Tu maestro es sabio- murmuró-. Mi maestro solía enseñar la misma lección. En ocasiones la ira se apodera de mi. Te daré un año más de plazo para pagar tu deuda, pero si no me pagas hasta la última moneda, ten la seguridad de que te mataré”.

El samurai emprendió el camino de regreso a casa, a donde llegó ya entrada la noche. Entró silenciosamente para no despertar a su esposa, pero cuál no sería su estupefacción cuando vio al lado de su esposa en la cama a un extraño vestido de samurai. Lleno de ira y celos levantó su espada para matarlos a ambos, cuando recordó las palabras del pescador: “No ataques movido por la ira”. El samurai se detuvo unos instantes, respiró profundamente e hizo un ruido. Su esposa despertó instantáneamente, al igual que aquel “extraño”, quien resultó ser su propia madre.

“¿Qué significa esto?- gritó-. ¡Casi las mato a las dos!”

“Teníamos miedo de los ladrones- explicó su esposa- Entonces vestí a tu madre con tus ropas de samurai para ahuyentarlos”. Transcurrido el año se presentó el pescador a pagar su deuda. “Tuve un año excelente y vengo a devolverle su dinero con intereses”, dijo alegremente el pescador.

“Guarda tu dinero- replicó el samurai- Hace ya tiempo que saldaste tu deuda”.

Cuando desee decir No, recuerde la lección del samurai: no reaccione movido por la ira o por ninguna otra reacción negativa como el miedo o la culpa. Respire profundamente y centre su atención en el propósito que persigue en la situación en particular. Pregúntese qué es lo que desea realmente y qué es lo verdaderamente importante. En otras palabras, en vez de reaccionar pensando en el no, actúe pensando en lo que sí desea.

(El poder de un No positivo, WilliamUry 40-41)

 

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