Esta mañana me encuentro del super de mi barrio esperando mi turno para comprar pollo, para el almuerzo.

Hasta aquí, nada raro. Todo es normal, pero no sería lo mismo si ahora te dijera que ayer leí un artículo sobre “que ya es oficial, se ha reconocido el componente cancerígeno que contiene la carne de pollo, debido a su alimentación entre otras cosas”.  Entonces es cuando recuerdo todo lo que he leído en este último mes sobre temas de salud y alimentación, y veo QUE MIS HÁBITOS HAN SEGUIDO CASI INTACTOS. Sigo culpando empresas, gobiernos (que no dudo de su responsabilidad en el tema), pero se que hay mucho en mis manos, y sólo me estoy quejando en alguna tertulia de amigos.

Creo que es hora de dejar de pedir tanto arriba, y tomar las pocas posibilidades que están a nuestro alcance. Hay dos asociaciones cerca de donde vivo que hacen una labor increíble en la comercialización de verduras y carnes ecológicas…. ¡Y ni siquiera me he puesto en contacto aún con ellos! Pero me lleno la boca hablando de aquellos que me están envenenando el cuerpo.

Por eso hoy, ya no quiero ser VÍCTIMA. Elijo tomar las posibilidades que tengo a mi alcance (y no son pocas) para llevar una vida más saludable. Y al menos si mañana decido ir a comprar pollo, también lo haré “bajo mi responsabilidad”.

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