Man jumpEn el mundo empresarial y en la sociedad en general, todavía sigue presente el antiguo criterio del éxito para valorar todo y a todos.

Si una persona tiene éxito, todo lo ha hecho bien. Si fracasa, todo lo hecho está mal.

Parece como si el éxito lo arreglara todo.

Estos siguen siendo los únicos criterios por los que se valora a la  persona sobre todo en el ámbito empresarial y en el deporte. Sin embargo es uno de los factores por los que los programas de motivación, y de desarrollo del talento se ve socavado. Bajo este paraguas, la persona vive en constante comparación, competiendo por el éxito, alejándose de su auténtica forma de ser.

Tengo que ser mejor que…

Quiero ser igual de grande que …

Olvidándose de si mismos y de que cada persona, tiene una “única forma de brillar y estar en el mundo”.

El desarrollo del potencial, y del alto rendimiento está muy lejos de estás presiones externas. Es relajado, fluido, se aleja de la ansiedad y la comparación, centrándose en el ser. Es desde esa fluidez desde donde encontramos la eficacia en nuestras acciones y desarrollamos nuestro mayor potencial.

Y es justamente desde esta línea, desde donde tenemos las mayores posibilidades de llegar a grandes resultados en el campo al que nos dediquemos. Cuando trabajamos de manera fluida, conectamos con nuestro propósito de vida, con nuestros talentos y capacidades, y es en ese estado en el que dejamos salir al exterior todo lo que tenemos para dar.

No nos engañemos…

El éxito es como la motivación, si lo buscas, te pierdes en el camino, ya que es algo que se lleva dentro.

Es justamente caminando hacia nuestros sueños y dejando salir lo mejor de nosotros mismos, cuando aparecen!

 

 

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