Sin lugar a duda, el COVID-19 ha venido a ponernos la vida de cabeza, pero también puede ser gran espejo de nuestras habilidades para relacionarnos, para coordinarnos laboralmente y, sobre todo, para observar nuestra empatía en momentos de tensión e incertidumbre.

Las reacciones frente a esta situación siguen siendo tan diversas como las propias personas:

  • Hay quién decide seguir de cerca las acciones de las instituciones;
  • Quién ha decidido aprovechar este parón para evaluar su modelo de vida personal y profesional, y si lo logra incluso reinventarse con más sabiduría;
  • Y también los hay que afirman que no se puede parar, que tenemos que mantenernos productivos, y continuar con nuestras rutinas diarias.

Mantenerse productivo y continuar con las rutinas

En estado de alerta las personas conectan con su cerebro más primitivo: el cerebro reptiliano. Este cerebro es encargado de garantizar la supervivencia y, créeme, en estos momentos este estado está muy activo en nosotros, aunque podemos utilizarlo como un excelente recurso o, por el contrario, para influir negativamente en nuestro entorno.

El cerebro reptiliano se convierte en un recurso porque ahora estamos más atentos que nunca al presente y al futuro inmediato, y esto nos permite generar posibles estrategias para nuestras empresas e ir actualizándolas según avancen los acontecimientos. Y también, porque en estos momentos tenemos presente las verdaderas prioridades de la vida.

También, se vuelve un obstáculo destructivo cuando nos negamos a aceptar la situación atípica que estamos viviendo y sus connotaciones, cuando pretendemos mantener una rutina imposible de sostener, sobre todo, en algunos sectores empresariales.

Los líderes empresariales tienen un gran papel en este momento, y de ellos depende que la empresa y las personas salgan de esta experiencia reforzados o literalmente “quemados”.

Los tres principales errores a nivel profesional

  • Pretender vender como antes, creyendo que esto es una oportunidad. Está claro que hay empresas que tienen que seguir funcionando, pero las reglas han cambiado. Ahora, la mayoría de las personas están atendiendo sus prioridades, y hay que aceptarlo.
  • Presionar a equipos para que aumenten sus ventas. Este es un momento para apoyar a los equipos, dotarles de estrategias y argumentos empáticos a la hora de acercarse a los clientes, pero muchas ventas van a bajar. Y lo primero que hay que mantener es la relación verdadera con el cliente.
  • Descuidar el tono y el mensaje en cada relación profesional que mantenemos. La incertidumbre, las preocupaciones personales y el cambio radical en las reglas del juego aumentan los niveles de estrés. Un líder que aprecia su entorno debe ser, hoy más que nunca, consciente de su tono, su mensaje y la repercusión de sus palabras en cada miembro de su equipo y en sus relaciones interprofesionales. Es en estos momentos cuando debes inspirar.

3 áreas para fortalecer en este periodo

Es momento de servir, de dar. Hazle saber a tu cliente que estás cerca y comprendes su situación.

Es momento de mantener al equipo unido, de apoyarse mutuamente. Si puedes vender, genial, si no enfócate en otras áreas, esto también pasará.

Es momento de observarte y conocer más de cerca tu liderazgo en épocas de crisis. ¿Has sacado tu mejor versión, o la otra?

Y, sobre todo, es momento de mantener la mente creativa muy despierta, nuevas puertas se abrirán y otras oportunidades dejarán de existir. Necesitas mantener una actitud curiosa, atenta y optimista para identificarlas y llevarlas a cabo.

Te invito a suscribirte a mi canal de Youtube Silvia García Pérez donde acabo de publicar una serie de vídeos de “Inteligencia emocional aplicada al día a día, para conectar con el líder que llevas dentro”.

Nos vemos muy pronto.

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