Durante 2024 repetí esta frase en muchas ocasiones con managers de equipos. Todos ellos ya habían pasado el nivel de querer hacerlo todo solos porque creen que como ellos ninguno, pero, aun así, no logran delegar de forma eficiente. «No estás delegando por pereza, y lo sabes», es una frase dura pero real como la vida misma.
Delegar no es solo soltar tareas; es un arte que requiere sistemas, confianza y visión. Sin embargo, es posible que te estés enfrentando a estas dificultades desde el enfoque de un liderazgo 1.0, 2.0 o incluso 3.0. ¿Cuál es el tuyo?
¿Por qué digo que no delegas bien por pereza?
Delegar es una decisión importante, casi irreversible. Una vez que decides delegar una tarea, ya no hay vuelta atrás: no puedes retomarla, pero sí enseñar, mejorar y acompañar el proceso.
Veamos el caso de Antonio, jefe de fábrica, que tuvo que delegar dos tareas complejas (cada una con al menos cinco pasos) a un miembro de su equipo. Este fue su proceso:
- Explicó la tarea tres veces y preguntó si se entendía.
- Delegó la tarea.
- Hubo un error.
- Retomó el proceso él mismo.
Cuando le pregunté por qué retomó la tarea, su respuesta fue contundente:
«Me resultaba más rápido hacerlo yo que explicarle el proceso.»
Aquí está la clave del problema. Antonio no delegó por pereza, creyó que era más eficiente asumirlo que enseñar. El solo ha creado su futuro cuello de botella. Al retomar el proceso, dejó claro algo que todos sabemos: delegar es una habilidad compleja y requiere de mentalidad + planificación + liderazgo + vocación.
Este enfoque refleja un liderazgo 2.0. Sabe que necesita delegar, pero le falta estructura para acompañar el proceso sin interpretar como error algo que es natural del proceso: guiar, ayudar a corregir y enseñar. Yo, de forma cariñosa, le llamo pereza, para que el directivo comprenda de qué huye cuando asume la función ante el mínimo desajuste.
Fortalezas de cada estilo de liderazgo al delegar
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Liderazgo 1.0: «Todo está en mi cabeza.»
- Fortaleza: Eres rápido identificando lo que necesita hacerse.
- Mejora: Empieza a estructurar procesos básicos para que puedan replicarse.
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Liderazgo 2.0: «Delego lo menos importante.»
- Fortaleza: Reconoces la importancia de delegar.
- Mejora: Acompaña el proceso sin retomar la tarea, incluso si hay errores.
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Liderazgo 3.0: «Delegar es una estrategia.»
- Fortaleza: Sabes diseñar sistemas claros y efectivos.
- Mejora: Fomenta autonomía en tu equipo y afina procesos basándote en resultados.
Conclusión: Delegar es construir sistemas entre personas
Delegar no es solo un acto práctico, es una estrategia para construir sistemas sostenibles e impulsar el desarrollo de tu equipo. Como líder, tu rol es enseñar, mejorar y acompañar, pero nunca retomar una tarea delegada.
Antonio entendió que delegar requiere más tiempo al principio, pero es la única manera de desarrollar a su equipo y ya no recurre a su pereza de funciones.
¿Desde qué tipo de liderazgo estás delegando? ¿Qué acción concreta tomarás hoy para delegar de manera más efectiva?