Con los años aprendí…

Aprendí con los años que todo lo vivido se ve distorsionado o embellecido por tus propios filtros. Y que es importante tomar conciencia de ello e intentar acercarse a lo auténtico, más allá de las interpretaciones personales.

Aprendí que la confianza se cultiva dando pasos, a veces hacia nuestro centro (o esencia), otras tantas hacia nuestros sueños, aún cuando tienes miedo.

Que todos tenemos un niño interior esperando ser atendido, y que cuanto más le conoces y escuchas, más cerca estás de saber quién eres realmente.

Aprendí que cada persona está jugando su juego de la mejor forma que puede. Y que así como tu proyectas en otros, a veces sirves de espejo a las proyecciones de otros. Esto también puedes hacerlo con humildad.

Que la vida es una paradoja, “cuéntale tus planes y verás como se ríe” me decían. Pero la verdad es que quién no va a por esos sueños, paga un precio muy alto.

Que a veces te haces un lío entre soltar, y hacerte cargo. Fluir y tener metas. Y que hay más formulas para vivir que horas tiene el día. Pero así es la vida, contradictoria en todas sus formas.

Aprendí que el origen de mi forma de ver el mundo está en la manera en que me relaciono conmigo misma. Y que siempre es mejor observar que analizar, ya que la mente es mucho más limitada que la propia experiencia.

Ahora cada vez hay más vivencias, más paz y las palabras surgen justo después… aunque nunca llegan a definir la verdadera sensación de estar aquí, ahora, en paz…

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