¿Qué haces con el bullying?

Happy young couple giving two children piggyback rides smiling at camera

Hace un tiempo que investigo sobre este tema, las implicaciones del tema llegan a las dimensiones sociales, o mejor dicho provienen de ahí. Pero soy madre, tengo a un niño pequeño en el colegio y mientras vemos y analizamos las implicaciones sociales y sistémicas el tema está ahí y tenemos que abordarlo desde cada una de las casas.

Hoy después de presenciar un suceso desagradable, me decidí a escribir este artículo. Estas son mis percepciones y no tienen porqué ser las únicas ni las correctas pero si es como yo actúo.

La idea de que en lo colegios es donde se debe atajar es cuanto menos imposible, el colegios es uno de los lugares donde se debe actuar, pero el lugar que mayor influencia tienen sobre los niños (tanto quien se muestra más fuerte, quien se manifiesta menos y el espectador) ES EN CASA.

  • Cada niño nace con una personalidad, que lo hace más susceptible de ejercer uno u otro rol, y como padres debemos conocer estos aspectos. Pero todos sufren en una situación de bullying.
  • El control emocional es una tarea pendiente de gran parte de los adultos. ¿Porqué damos por echo que los niños van a saber frenar sus impulsos o incluso poner un límite a sus compañeros si sus padres viven situaciones de esas a diario sin saber gestionarlas (Es más común de lo que admitimos un jefe que grita y humilla a sus empleados, y todos permanece pasivos por mantener sus puestos, no hace tantos años viví una situación así). NO PODEMOS TRANSMITIR ALGO QUE SABEMOS GESTIONAR.
  • Si logramos admitir que es un problema de todos, los padres nos podríamos unir más para atajar pequeños indicios desde casa, y así trabajaríamos igual todos los implicados por educar tanto a unos como a otros roles dentro de este problema. ¿PERO CUÁNTOS PADRES ESTARÍAMOS DISPUESTOS A ESCUCHAR A OTRO, SI NOS LLAMAN PARA DECIRNOS ALGO DESAGRADABLE DE NUESTRO HIJO?

Hace sólo 2 hs mientras esperaba en unas instalaciones para que mi hijo entre a sus actividades extraescolares, habían tres niños de unos 11 años esperando también. Dos de ellos comenzaron a hacerle llaves, tirar al suelo al tercero, era tan sibilina y agresiva la situación que nadie nos acercábamos y la tensión crecía en el ambiente, con unas decenas de espectadores adultos  ellos seguían a sus anchas. Me acerqué y le dije: -¿Están tus padres aquí?- A lo que respondió descorcetado: -“No, venimos solos”.

-“Por favor deja de hacer eso y tratale con respeto. A las personas hay que tratarlas con respeto”. Los miré a los tres con ese respeto del que hablaba, me dirigí al grupo. Al cabo de unos minutos, los tres niños hablaban bajo, en sus miradas había bajado esa tensión que se percibía antes y entraron a su actividad. Se había interrumpido esa escala de agresividad que iba a más y más.

Mi observación:

La mayoría de la gente se paraliza ante estas situaciones y no actúa..
Tratamos con desprecio al que ejerce la fuerza y victimizamos al agredido, cuando ambas acciones tienen efecto negativo sobre ellos. Ambos deben aprender a conocer sus límites para el respeto.
Los padres podemos aportar mucho más de lo que hacemos, esto no se para desde los colegios. Se comienza a cambiar en casa.
Todo empieza por cosas de chicos, en ese momento es cuando es más sencillo educar. Unamos nuestras fuerzas para contarnos y solucionar. Los grupos de watsapp pueden ser una gran herramienta para fortalecer la confianza entre padres y mantenernos informados.

 

¡Volver a vivir desde los valores de la compasión, el respeto y la convivencia es tarea sobre todo de padres!

¿Te unes?

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