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tea ceremony. Green tea, flower and teapotLunes 7:00 de la mañana, suena el despertador. Me tomo cinco minutos para sentir por última vez el calor y la suavidad de las mantas. Al levantarme miro de reojo la lista de tares semanales y siento que se acelera el pulso… decido ir a la cocina a prepararme una taza de té.

Saboreo ese primer sorbo caliente con sabor a miel, y sonrío recordando aquel fin de semana de octubre en Sensocoaching, donde cada una de mis rutinas diarias tomó un nuevo significado.

Hasta hace unos años me consideré una persona con grandes habilidades para gestionar el tiempo, no había minuto que no supiera aprovechar y podía hacer hasta cuatro cosas a la vez y eso me hacia sentir… muy eficiente. Tenía calculado el momento exacto para salir por la mañana sin que el coche quedara retenido dos minutos en la salida a la autovía (‘Si sólo dos minutos, pero yo logré sortearlos).

SABER…

No tardaron en llegar los síntomas de que algo en esto no iba bien, mi eficacia bajaba en vez de incrementarse y la cita indiscutible de cada semana en vez de ser con amigos era con el fisio. Sabía que algo tenía que cambiar, pero sinceramente no tenía idea de que ni el como. Dejé de disfrutar, por ir corriendo.

COMPRENDER…

Empecé a investigar sobre el verdadero problema que hay detrás de “la relación que mantenemos con el tiempo” convencida que los famosos consejos de: Tres pasos para mejorar tu gestión del tiempo, no me funcionarían. Para muchas de las personas que entrevisté, la relación con el tiempo era un verdadero problema, juntos llegamos a la conclusión de que detrás había falta de enfoque, prioridades. Y casi todos coincidíamos que la percepción del tiempo en cuanto a eficiencia es muy subjetiva.

¿Te ha ocurrido alguna vez, que en dos horas has echo mucho más que en una semana?

Pero nos faltaba una pieza, el disfrute. Aun teniendo tiempo libre, muchas veces no llegaba el disfrute.

EXPERIMENTAR…

Llegué al taller de Sensocoaching llena de expectativas y emoción, Gema Pomares e Ines Montiel nunca dejan de sorprenderme en sus talleres, es todo un lujo asistir al taller, además de la ilusión de encontrarme con grandes amigas.

Vuelvo a beber un sorbo de te, sintiendo el calor de la taza entre mis dedos, mientras la inercia de años me pide que la suelte, que es hora de empezar el lunes, le digo: “luego, este es mi momento”.

*Nuestra cultura se enorgullece del tipo de eficiencia “4 cosas a la vez”. Leemos mientras comemos, miramos la tele mientas estudiamos, pensamos en nuestros problemas mientras conducimos. No es de extrañar que estemos estresados y deprimidos (*Paz interior para gente ocupada, pag 74).

CONCLUSIÓN…

Si bien hace tiempo sabía que la relación que mantenía con el tiempo y con las rutinas del día a día no me aportaban experiencias satisfactorias (SABER…)

Que investigué sobre el tema, entrevisté personas para conocer más de cerca alternativas a ese estrés (COMPRENDER…)

Fue sólo cuando experimenté con todos mis sentidos lo que es estar presente, sentir, tocar, saborear, oír… cuando comprobé que “Disfrutar” no es una meta, es una consecuencia de darle protagonismo a cada momento del día, hacerlo único. Desde ese taller ya no desayuno por las mañanas, saboreo mi taza de te… (EXPERIMENTAR…)